Lácteos y derivados de la leche

Lácteos y derivados de la leche

La leche es el primer alimento que tomamos justo nada más nacer. Ella nos ayuda a crecer fuertes y sanos en nuestras primeras semanas de vida. Los alimentos lácteos y derivados de la leche poseen una gran cantidad de nutrientes muy beneficiosos en una dieta sana y equilibrada.

Además de ser ricos en calcio (elemento muy importante para fortalecer tus huesos), los lácteos y derivados de la leche son una fuente extraordinaria de hidratos de carbono y proteínas de alto valor biológico. Así que vamos a echar un vistazo más detallado a los alimentos lácteos y derivados de la leche más importantes y que deben ser fundamentales para los deportistas.

Nutrientes que aporta la leche

La leche es la sustancia blanquecina que segregan las mamas de las hembras de los mamíferos y que utilizan para alimentar a sus crías. Por suerte para nosotros, la podemos encontrar fácilmente en el supermercado en forma de brick.

Bromas aparte, la leche te aporta una gran cantidad de nutrientes:

Proteínas

Entre ellas, cabe destacar la caseína. Una proteína de la leche que tiene propiedades anti catabólicas. Es decir evita la pérdida muscular. Por este motivo, muchos deportistas la toman antes de irse a dormir

Grasas 

Las grasas saludables tiene un papel importante en tu alimentación. Gracias a ellas, tanto tu retina como tu sistema nervioso, estarán mejor desarrollados.

La leche entera está especialmente recomendada para aquellos deportistas que quieran ganar peso. Si, por el contrario, lo que deseas es perder peso, es mejor que consumas leche desnatada.

Hidratos de carbono

En este caso concreto, te voy a hablar de la lactosa o, lo que es lo mismo, el azúcar de leche. Esta se produce de forma natural en la leche y los productos lácteos.

Aunque la lactosa no tiene un sabor especialmente dulce, te proporciona calorías. Un buen consejo es que sustituyas los lácteos grasos por los desnatados ya que te aportan la misma cantidad de lactosa y evitarás la acumulación de grasa.

Minerales

Entre ellos el que más destaca es el calcio, que fortalece tus huesos. Y cuando se combina con el flúor, fortalece además los tejidos fibrosos, tendones y piel. 

Vitaminas 

En la leche se encuentran todas las vitaminas: las hidrosolubles (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9, B12, C y K) y las liposolubles (A, D y E). El proceso de desnatado hace que este aporte vitamínico disminuya, sin embargo no debes preocuparte porque la industria láctea añade vitaminas A y D a los productos desnatados. 

Otros dos alimentos lácteos y derivados de la leche

Yogur

El yogur se produce gracias a la acción de dos bacterias: Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus.

Es un alimento muy completo y te aporta una gran cantidad de calcio, vitaminas y minerales. Además, contiene muy poca grasa. Pero existe una excepción. A pesar de lo rico que está, debes evitar el yogur griego. ¿Sabes que le añaden nata (muchas calorías) durante su elaboración?

Si incorporas yogur en tu dieta, no solo estás aportando un buen número de proteínas a tu cuerpo, también estarás reduciendo tus niveles de colesterol en sangre. Y otro aspecto muy importante del yogur. Gracias a él, tu flora bacteriana intestinal estará siempre en plena forma. Y tu sistema inmunológico también se verá beneficiado al ser menos propenso a contraer infecciones o virus.

Quesos

El queso se encuentra también dentro del grupo de alimentos lácteos y derivados de la leche. Este se obtiene gracias a la maduración de la cuajada de la leche. Existen miles de tipos de quesos. La diferencia depende del tipo de leche empleada y de su proceso de fabricación y maduración.

Sin embargo los quesos frescos ofrecen más ventajas que los quesos curados. En primer lugar, el aporte calórico es mucho más bajo, esto es debido a que contienen menos grasa y más agua. Son ricos en proteínas, calcio (de más fácil absorción por el intestino que el queso curado), vitaminas B, magnesio, selenio y fósforo.

¿Por qué es más recomendable tomar quesos frescos? Además de ser más digestivos, tienen muchas menos calorías y te aportan casi la misma cantidad de proteínas que los curados.

Los alimentos lácteos y derivados de la leche son necesarios para tu desarrollo en todas las etapas de la vida. Te ayudan a fortalecer tus huesos y reducen el riesgo de sufrir enfermedades como la osteoporosis (disminución de la masa ósea). Además, son alimentos que tienes que tener todavía más cerca si practicas deporte de forma regular. ¡La leche y los productos lácteos te ponen fuerte como un animal!